Esta vez coincidieron Sabine, que tejía un calcetín a gran velocidad, y Urraca, que estaba tejiendo el vestidito Anouk. Marta, bloqueada por la nieve, no pudo venir.
Ahora, además de las quedadas, el grupo tenía otro proyecto común: Marta lanzó la idea de una bitácora colectiva para el Madrid Knitting Meetup, que pasó pronto a llamarse más castizamente Tertulia madrileña de punto.
