Sin Sabine y sin Marta, el grupo estuvo a punto de desintegrarse. Se anularon un par de quedadas, pero en marzo hubo quorum de nuevo: se juntaron Lia, que tejía una chaqueta Rowan en punto calado y algodón fino, y Urraca, que se estrenaba con su primera chaqueta talla adulta, en punto liso y lana gruesa.