Tal y como prometió, Lia nos dio una clase de chales caladitos. Mae, que está con el turbo puesto, además de terminar la bolsa, ya traía los deberes hechos: se había lanzado con una muestra de la bufanda calada Branching Out. Dejándose la vista en el intento se puso a tejerla como Dios manda con el mohair Kidsilk Haze de Rowan. Carmen, ya con un ovillo perfecto de su seda barcelonesa, se puso a transformarla en un chal Leaf Lace. Urraca trató de convertir unos ovillos prehistóricos de alpaca en Flower Basket, pero, como se iban desintegrando sobre la marcha, decidió retomar el proyecto más adelante con algún algodón de temporada y se entretuvo con su Sophie Bag. Lia seguía con su Kiri número 3457 ¿o es 4678? Y Marisol también empezó un chal, sin calados, pero con un hilo resultón.

No publiqué convocatoria para esta quedada, ya que nos vimos (casi) todas el día 11 y quedamos de viva voz. Espero que nadie se quedara sin venir por ello.