Reseña: Las sospechosas habituales, Lia, Mae, Carmen, Liz y Urraca, se reuniron para tramar sus consabidas fechorías, entre las cuales figura la de asaltar la barcelonesa tienda de lanas Barcelana. Carmen, tentadora cual Salomé en sus mejores días, trajo sicalípticas madejas para engatusarnos y por si no bastara bailó la danza de los siete velos semioculta tras el chal Flower Basket de Lia, que es uno pero vale por siete. Mae, con su pergamino del Mar Muerto, contagió con su fervor a Liz que emprendió a su vez la larga travesía que conduce a la sabiduría del hueco que no es vacío sino calado. Urraca, más pedestre y más vaga, demostró que una siesta de 25 mn a 60º equivale a un bolso Sophie afieltrado en su punto y siguió con su Flower Basket miniatura, que no pasara de toquilla porque a chal no le es dado llegar a cualquiera. Y Lia abandona momentáneamente los agujeritos por un arranque materno de esquinada psicodelia (mantita psychedelic squares).

Convocatoria: Quedamos donde siempre a la hora de siempre para más de lo mismo. ¿A que suena fascinante? Pues lo es, o al menos relajante, que ya es algo. A ver si se animan las nuevas. ¡Vero, no nos mires, únete! (te contesto por cibercorreo). Por cierto, el jueves Carmen traerá el muestrario de la tienda Barcelana por si alguien quiere encargarle algo a Mae que pasará el fin de semana siguiente en Barcelona y se ha ofrecido a traernos madejas y ovillos.